lunes, 4 de febrero de 2019

Venezuela.


Más que buenos y malos yo distingo vencedores y vencidos. Me explico, en casi todos los conflictos acaba imponiéndose el criterio del ganador, unos ganan y otros pierden. Dicen que la historia la escriben los vencedores, y claro, intentan dar la sensación de que ellos son los buenos.

Si revisamos cualquier conflicto de la historia, moderna o antigua, suele ocurrir esto, los ganadores imponen sus reglas a los demás.

Durante la segunda mitad del Siglo XX el mundo se podía dividir entre los partidarios del “sistema capitalista” y los partidarios del “sistema socialista”.

En el “sistema capitalista” el precio de las cosas las marca el mercado libre y de competencia, es decir, los precios se equilibran por la oferta y la demanda.

En el “sistema socialista” los precios los regula el Gobierno del país, se pretende que los bienes y el trabajo se distribuyan de forma homogénea entre todos los ciudadanos.

Hoy en día, a nivel mundial, el ganador es el “sistema capitalista”, es el que tiene el poder y el que ha impuesto su criterio al mundo. El “sistema socialista” es el perdedor de este conflicto.

EEUU es el máximo exponente del “sistema capitalista” y es el país con más poder para imponer este sistema en otros países.

Ahora pocos países del mundo podrían mantenerse fuera del mercado capitalista mundial. Es más, cuando el Gobierno de algún país pretende cambiar las reglas del juego se convierte en enemigo de EEUU y de sus aliados.

Venezuela, un gran productor de petróleo, ha sufrido enormes crisis políticas y revoluciones, las cosas han ido de mal en peor y la situación actual parece insoportable.

Me da la sensación de que Maduro no acepta las reglas del juego capitalista, en cambio, el Sr. Guaidó parece que si.

Por lo tanto, la postura de Maduro de mantenerse en el poder es suicida, su enemigo es mucho superior, su enemigo no es un país, es un sistema mundial, no tiene ninguna posibilidad de derrotarlo.

Tras más o menos daños Venezuela entrará en el sistema capitalista mundial.

Insisto, no hay buenos y malos hay vencedores y vencidos. El vencido, por mucho que crea que es el bueno, no tendrá más remedio que aceptar la derrota y esperar otra oportunidad para poder ganar.


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